Las dinámicas de género suelen ser tabú para muchos profesionales sanitarios. Hablar del conflicto dentro de quirófano es políticamente incorrecto. Y por ello es muy necesario visibilizar trabajos de investigación como los que voy a compartirte.

Ha pasado tiempo y sobretodo mucha experiencia en mi vida desde esta primera imagen de la foto en quirófano y la imagen que soy ahora. Revisar de tanto en tanto nuestra imagen, esa que nosotros mismos nos hacemos, es importante a la hora de evaluar nuestra autoestima. Recuerda que es la base desde donde se fundamenta parte de nuestra personalidad.

En  la vida profesional y personal vivimos experiencias de todos los colores; luminosos y brillantes, otros más oscuros y mates que suelen hacerles sombra y que también son imprescindibles para hacer brillar a los demás. Unas experiencias que dependerá de nuestra habilidad como seres humanos para sacar partido en nuestro crecimiento realizando el aprendizaje que nos llevará a evolucionar o que, por el contrario, sumarán peso a la mochila inconsciente que cada uno lleva a cuestas y que fácilmente te limita o te define como víctima.

Como persona con Alta Sensibilidad vivir 8 horas de mi día en el entorno quirúrgico durante 5 días a la semana, exceptuando los sábados de guardia, suele tener un coste en mí, así como es un reto diario. Quiero que conozcas una parte de este entorno con el que me suelo topar como PAS y que requiere de mi gestión. Afrontarlo desde ese crecimiento personal del que te animo emprendas cuanto antes, es posible. Y claro, si yo, como enfermera quirúrgica PAS (persona con alta sensibilidad) he podido, tú también puedes lograrlo.

Las dinámicas de género influyen en la cohesión del equipo quirúrgico 

Recientemente han llegado dos artículos de prensa que muestran la manera cómo el ser humano se comporta en el entorno quirúrgico basados en un estudio recientemente publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America.

Me llegó de la mano de Nuria Gracia Bonafé, fiel seguidora en Instagram que comparte su proceso particular como familiar de paciente por las RRSS, y de Edita Falco, gran amiga en la distancia. Uno de los artículos está publicado en el Periódico titulado “Primates en quirófano: así se interacción en las salas de operaciones”  . Informa de un estudio que observa el paralelismo entre comportamientos humanos y animales en el ámbito profesional. El otro en inglés, en la sección Health de Running, a stat documentary watch now.

Ambos hacen referencia a unas investigaciones que concluyen que la mayor parte de conflictos dentro de los quirófanos vienen dados por factores como la jerarquía y el género.

Patrones de jerarquía y género entre el personal sanitario podrían homologarse al de algunos simios.

Según apunta el estudio publicado en Actas de la Academia Nacional de Ciencias PNAS donde Laura Jones, antropóloga médica autora principal, la mayor parte de conflictos en quirófano dependen de factores como la jerarquía o el género.

Los principales resultados del estudio hacen referencia  a que estos factores resultan fundamentales para comprender las dinámicas de cooperación y conflicto producidas durante las operaciones. Unos resultados que según apuntan los autores, plantean la necesidad de redefinir muchas de las ideas sobre la composición óptima de un equipo sanitario.

Aquí aprovecho para recomendarte, si no lo has hecho ya, que leas mi primer libro “¡Activa tu GPS interno! Todo lo que podríamos vivir en quirófano si tú y yo no tuviéramos miedo” donde te comparto mi propia visión de cómo yo lo hago para hacer frente a estas dinámicas y transformar el entorno de forma que se sienta más humano.

Observaciones

Un equipo quirúrgico está formado por una mezcla de personal: cirujanos, enfermeras, anestesiólogos, técnicos, asistentes médicos, residentes médicos y estudiantes.

Cada individuo tiene un rol definido y un lugar en la jerarquía, y el cirujano asistente se comporta como el líder del grupo. Un liderazgo que suele ejercerse con autoridad.

Los investigadores descubrieron que el conflicto se inicia con mayor frecuencia en la jerarquía, desde un rango más alto hacia un individuo de varios rangos inferiores.

  1. La mayoría de disputas o enfrentamientos que se producen en el bloque quirúrgico  se originan desde altos cargos del equipo; cirujanos. Y van dirigidos a profesionales de menor rango como auxiliares y enfermeras.
  2. La composición de género del equipo influye en la creación de dinámicas de cooperación o conflicto. Según el estudio, los equipos compuestos mayoritariamente por hombres son dos veces más propensos a las dinámicas conflictivas respecto a aquellos que contaban con una mayoría de mujeres.
  3. Una composición heterogénea del personal favorece la cooperación entre los integrantes del equipo. La cooperación parece que se da más cuando el cirujano a cargo es de un género diferente al de la mayoría del equipo. Si el sexo del cirujano que atendía coincide con el de la mayoría de los compañeros de equipo, se producen mayores tasas de conflicto. “Ves más rivalidad entre colegas del mismo sexo”.

Estas conductas podrían explicarse desde la perspectiva de la biología evolutiva donde la competencia entre individuos del mismo sexo aumenta en relación a la necesidad afirmar el rol de alfa respecto al grupo. Una necesidad que no se da tanto cuando el grupo es heterogéneo. Según Montserrat Colell Mimó, profesora titular de Etología y Primatologíaen la UB comenta que este estudio debe interpretarse en su debido contexto teniendo en cuenta que no todo comportamiento humano se puede achacar a un fundamento biológico.

De hecho como tú y yo sabemos, el ser humano es mucho más que pura biología. Es también emoción, espíritu y es social. Desde la visión holística que como enfermera tengo presente en quirófano podemos trabajar desde un modelo enfocado en las personas y su globalidad, integrando todas y cada una de sus dimensiones y poniendo atención también a las propias. Las formas como nos relacionamos dentro de quirófano en muchas ocasiones tienen un coste adicional a todo el estrés que se vive en el ambiente y que dependerá de nuestras habilidades para hacerlas frente ecológica y saludablemente.

En televisión con frecuencia se muestra a los equipos quirúrgicos de una manera que dista del estado con mayor asiduidad, que suele ser otro. En realidad, el foco de la conversación dentro de un quirófano rara vez es el paciente y el ambiente no siempre es colegial.

El equipo de investigadores de la Universidad de Emory y Kaiser Permanente participó en 200 cirugías en tres hospitales docentes diferentes, y registró todos y cada uno de los intercambios sociales entre los miembros del equipo clínico. Lo que descubrieron fueron subculturas complicadas en las que jerarquías bien entendidas y dinámicas de género contribuyeron al conflicto, o ayudaron a aliviarlo.

Jones y su equipo pasaron miles de horas sentados bajo la luz del quirófano, manteniendo un registro constante en un diario especial conocido como Etograma. Los Etogramas, una especie de inventario especializado, están tradicionalmente destinados a observar grupos de primates no humanos en el campo de la etología, el estudio de la evolución de una especie. Una amplia gama de comportamientos sociales: charlas, chismes, intercambios profesionales, enseñanza, insultos, flirteo, e incluso bailar, ya que los cirujanos a menudo escuchaban música mientras trabajaban.

“Mucho de lo que los estresa es pequeñas cosas pequeñas y relaciones interpersonales”, dijo Jones.

Las personas con alta sensibilidad llevan fatal que se den este tipo de comportamientos cerca de ellos. Sienten verdadera aversión a encontrarse con compañeros que se muestran poco francos, incoherentes y que no ponen atención a lo esencial y profundo de las cosas. Sienten que no son parte del clan, se excluyen y se sienten, algo así como “un bicho raro”

Jones salió de este proyecto de investigación con una mayor empatía con los equipos quirúrgicos: dijo que aprecia lo agotador que puede ser su trabajo y entiende que necesitan socializar para pasar el tiempo. Pero a veces, dijo, su mirada detrás de la cortina reveló una realidad difícil de aceptar. “Quieres pensar que todo está optimizado y que nadie está discutiendo lo que están discutiendo mientras trabajas en tu ser querido”.

Algunos investigadores expresaron su preocupación con el diseño del estudio al que hacemos referencia. El uso de la herramienta (etograma) en este estudio podría ser problemático, dijo Jill Mateo, una ecóloga del comportamiento de la Universidad de Chicago y miembro de su Grupo de Investigación del Comportamiento Animal.

Los etogramas, dijo, se supone que son puramente descriptivos, documentando conductas objetivas sin ningún elemento de interpretación. En este caso, sin embargo, Mateo dijo que las categorías dadas en el etograma, que incluyen términos como “desintegración”, que se refieren a comportamientos que amenazan la función del equipo, no eran lo suficientemente objetivos. Este etograma, dijo, es “interpretativo, funcional, implicaciones que normalmente no usaríamos en etología”.

Con el etograma correcto, dijo Mateo, los métodos de comportamiento animal se pueden aplicar para estudiar a los humanos. Y a pesar de sus críticas a las herramientas del estudio, imaginó que los hallazgos serían ciertos con un conjunto más objetivo de categorías de comportamiento.

Si ese fuera el caso, ¿qué lecciones podrían extraerse del estudio?

En la cirugía, un campo de alto riesgo que requiere habilidades técnicas e interpersonales, los conflictos pueden ser problemáticos para el trabajo en equipo e incluso pueden amenazar la seguridad del paciente. Pero el conflicto no es del todo malo, como dijo Jones, los miembros del equipo deben sentirse cómodos comunicándose entre sí si hay problemas. Jones y sus coautores se refieren a la teoría de la relación “mágica” de la cooperación al conflicto, un equilibrio de 5: 1 entre las interacciones positivas y negativas. Esta proporción se ha propuesto en el contexto de matrimonios exitosos, y los investigadores sugieren que, de manera similar, cierto grado de conflicto es probable que sea saludable en el quirófano.

Como enfermera quirúrgica he vivido muchos momentos donde las dinámicas de género se potencian en una cultura organizacional descuidada y en ocasiones sexista. Cuando has vivido experiencias personales que podías perfectamente caer en la condición de víctima y sacas aprendizaje de ello, creando y contribuyendo a cambiarlo desde la transformación de dentro hacia afuera, las cosas a tu alrededor también cambian.

Sólo hay una cosa que sana todo problema: amarse a una misma

Como en la foto de la entrada “Sólo hay una cosa que sana todo problema dentro y fuera de un quirófano: amarse a una misma”. Y esto tiene que ver con tu Autoestima.

La Autoestima es estar dispuestos a ser conscientes de que somos capaces de ser competentes para enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida y de que somos merecedores de felicidad. Y podemos poner atención a nuestra autoestima estando en entornos percibidos con tanta hostilidad como hemos visto que presenciamos en quirófano.

Nunca olvides de prestarte la atención y el autocuidado que mereces como persona y enfermera.

Sé consciente de aquellos pensamientos o autocríticas que pueden dar lugar a ciertos mecanismos compensatorios que deterioran áreas de nuestra vida: personal, social, profesional…

Deja de autoexigirte en exceso y buscar la perfección.

Aléjate de las dinámicas tóxicas que llevan a que creas que:

  • No puedes.
  • No vales.
  • No eres de tu propiedad.

Construye tu espacio, puede al principio ser imaginario, donde te permitas reconectarte con tu propia esencia, siendo del género que eres.

Invierte en salud y bienestar para tu cuerpo y tu mente creando así unos hábitos que atraerán personas con los mismos rituales y generareis ese buen rollo que se requiere también en quirófano para sentir felicidad.

 

Y por último afirma:

“Soy valiosa, me pertenezco. Me acepto tal y como soy. Me apruebo yo misma sin necesidad de aprobación de los demás”.

Si te ha gustado esta entrada comparte y si tienes experiencias vividas que quieras también compartir, estaré encantada de que las cuentes en forma de comentario.