” El día que como mujer me di cuenta que soy LIBRE para amar con mi fuerza y no con mi debilidad y mis miedos, no para huir de mí misma sino para encontrarme, no para renunciar sino para afirmarme…, ese día supe que el AMOR es una fuente de vida y no un peligro para enfermar y morir”.

La normalización del maltrato es un acto que se da en una relación tóxica para sobrevivir en ella

Gracias a mi querida amiga Giovanna Cicutto y a mi hábito a estar presente en las RRSS, llegó a mis manos el libro “Le llamaban padre. Cuando el horror se disfraza de amor y familia”, escrito por Carles Porta y que ha sido Premio Godó de reporterismo y ensayo periodístico 2015.

Un libro donde el autor, a partir de una labor de documentación excepcional y poniéndose en la piel de los protagonistas de la historia, construye un texto trepidante en el que lo que estremece no son los detalles escabrosos de la historia, sino lo que pone los pelos de punta es cómo este caso deja al descubierto el modo en que el horror puede convertirse en normalidad.

Está escrito de manera que se leen cuatro versiones del mismo hecho, la de la policía que investigó, la del niño víctima principal, la del pederasta y la de la especialista que durante los últimos años enviaba a los niños y hacía un seguimiento. Y le da un tono honesto y limpio a la lectura para mostrar los diferentes puntos de vista de una misma situación y extraer las reflexiones propias tras la misma lectura.

¿Es posible la normalización del maltrato?

Sí, el horror puede llegar a normalizarse de tal manera que se puede hacer muy complejo el despertar de ese letargo en la consciencia de un ser humano, creyendo que esas formas violentas de vivir habitualmente en su vida, son normales sin más.

Como mujer que ha topado con la consciencia de qué es violencia de género me propongo a mostrarte este lado de la moneda que cuesta tanto entender y ver cuando se está en el otro lado.

Cuando el maltrato psicológico campa a sus anchas, este fenómeno de la normalización de lo que es “horrible” es paradógicamente necesaria en las relaciones tóxicas para sobrevivir en ellas, pues para adaptarnos al medio en el que se vive, aunque sea tóxico,  y haciéndose una rutina,  es humano que queramos creer que es lo normal, sólo con la finalidad de subsistir en tal relación. Y esa normalización que cuando se vive durante tantos años, cuesta mucho llegar a romperla, pero se puede.

Contradictorio o no, lo cierto es que esta normalización la vivimos también a gran escala en nuestra sociedad, en cuanto ante la evidencia de unos datos escalofriantes respecto la afectación de la violencia de género en nuestra población nacional y mundial, seguimos sin hacerla frente con la efectividad que deseamos. Continuamos sin mirarla a los ojos, sin abrir los propios para afrontarla… no queremos mirar.

Cuando ya se hace insostenible y escuchas para adentro, la cosa cambia.

Muchas mujeres y hombres han despertado de esta normalidad desviada. Con la responsabilidad que nos atribuye ser seres humanos en sociedad, y el granito de arena que cada uno de nosotros y de nosotras aportamos a la sociedad, No podemos quedarnos indiferentes.

Viviendo en ella, haciendo más evidente y fácil la toma de consciencia de este fenómeno, una realidad de todos que, como en el libro, podemos mirar desde diferentes perspectivas. Mi aprendizaje como persona que se supera a sí misma, y el compartir  de mis reflexiones debe servir para que otras mujeres que en determinadas circunstancias están viviendo su realidad con violencia, se superen también. Sin tabús, e identificando esos miedos para trascenderlos y que nos lleven a crecer como seres humanos.

Quizás seas afectada de violencia de género y superviviente, pero no víctima. Prefiero esta palabra a nombrarte víctima, pues es ya de por sí tan limitadora que no incluye  la condición activa que ejerce la persona para salir de esa normalidad desviada o modalidad. Y como ves, si se puede hacer consciente, sí se puede salir.

Raquel Franco Valenzuela

Le llamaban padre. Carles Porta. Premio Godó de reporterismo y ensayo periodístico 2015

Cuando leía la redacción  del niño en el libro, se estremecieron en mi interior algunas emociones que me llevaron a reflexionar.  El miedo a reencontrarse con él por el tema de la manipulación a la que se vió sometido. Este miedo que está reflejado en la redacción de una historia,  me llevó a reconocer que es un hecho que ocurre en aquellas personas que han estado en posición de victima. Revivirlo tras una lectura como esta te hace ver la vulnerabilidad con la que un ser humano puede llegar a encontrarse si no aprende a tiempo a reforzar su poder interno y poner en práctica los recursos que dispone para valorarse a sí mismo o así  misma y silenciar esa vocecita interna que al escucharla en exceso contribuye a empequeñecerle llegando a anularle. Porque personas que han sufrido violencia en sus vidas posicionándose como víctimas, acaban creando un radar donde perciben violencia con mucha facilidad si no logran aprender de ese proceso y pasar página. A veces se necesita ayuda profesional.

Una mancha de chocolate en la camiseta de un niño… un vaso de agua que cae en manos de ese mismo niño… Son muchas las veces que se ensucian… Muchas y desafortunadamente hay manchas que no se borran tan fácilmente como estas. El abuso y el abandono infantil, es la cuarta emergencia humanitaria del siglo XXI y el no respeto de los derechos a la infancia y adolescencia sancionados por la ONU.

En el libro se narra la visión de la especialista y la Fundación Concepció Juvanteny como una de las entidades que enviaron niños a David Donet, el pederasta.

La Fundación Concepció Juvanteny es una asociación sin ánimo de lucro que lucha para defender los derechos de los niñ@s y jóvenes, que se encuentran o han estado en situación de riesgo o exclusión social. Activa desde el 1983 en la provincia de Barcelona, la Fundación Concepció Juvanteny en el momento presta atención directa a un total de 85 niñ@s; 60 atendidos en hogares de atención y centros de diagnóstico, y 25 niñ@s que viven en un centro residencial de acción educativa.

Se realizan diferentes campañas de recogida de fondos para sostener esta estructura tan delicada y compleja a la vez. Giovanna Cicutto Quinn, desde hace varios años, es madrina y promotora de la fundación.

Este año tendré el placer de asistir y contribuir en el proyecto.

 

La 6ª edición de la Cena Benéfica tendrá lugar el próximo jueves 21 de abril a las 21:00h en el Hotel Juan Carlos I de Barcelona.
Es una oportunidad para contribuir y ayudar a que se realicen las actividades de la Fundació Concepció Juvanteny. Este año los fondos serán destinados al sostén del proyecto psicoterapéutico La revelación del Secreto y el empoderamiento como elementos reparadores para victimas de abuso y maltrato”.

Después de los hechos acontecidos, y dado que no siempre se disponen de los recursos necesarios para poder prevenir y detectar a los agresores, este proyecto tiene como objetivo el tratamiento preventivo y terapéutico que permite a los niños/as y adolescentes que han sufrido abuso y maltrato, revelar su secreto convirtiéndose en HÉROES, y reparando su pasado como víctimas. E incluso para aquellos niños/as y adolescentes que no han sufrido un abuso o un maltrato, este tipo de intervención terapéutica otorga conciencia sobre el proceso de victimización, fomentando elementos preventivos.

La dinámica del secreto, el silencio o el tabú, en sistemas familiares donde ha habido casos de abuso o maltrato es a menudo más perjudicial que el mismo acto ya que la victima ha de soportar a demás la carga que supone la prohibición de hablar.

Si queréis participar en esta iniciativa podéis hacerlo a través de Siamo Tutte Blogger o contactando directamente con la fundación AQUÌ .

¡¡¡OS ESPERAMOS!!!

Raquel Franco y Montserrat Juvanteny

Raquel Franco y Montserrat Juvanteny